11 noviembre 2009

Minorías de Irak luchan por sobrevivir al enfrentamiento étnico (EFE- El Vocero Hispano)

Erbil (Irak)
Las pequeñas minorías de Irak luchan por sobrevivir en medio de las luchas políticas y militares entre los grandes grupos étnico-religiosos (árabes suníes, árabes chiíes, kurdos).
Aunque la violencia sectaria en Irak se ha reducido en los últimos años, la vida para las comunidades étnico-religiosas más pequeñas como la turcomana, la cristiana, la yezidí o la shabak no es fácil.
Un informe publicado hoy por Human Rights Watch (HRW) alerta sobre la situación de estas minorías "atrapadas" en territorios disputados entre Bagdad y el Gobierno Regional Kurdo (KRG), que administra tres provincias norteñas de modo casi independiente y exige parte de otras cuatro, formalmente bajo dominio árabe. "Las minorías de Irak se encuentran en una posición cada vez más precaria, mientras el Gobierno central, dominado por árabes, y el KRG compiten por los territorios en disputa. Estos territorios contienen la mayor diversidad étnica, cultural y religiosa del país", explica el informe. La ONG subraya el caso de los ataques a las minorías cristiana, yezidí y shabak de la provincia de Nínive cometidos tanto por grupos extremistas árabes suníes, que las acusan de ser "infieles", como por las fuerzas de seguridad kurdas, empeñadas en anexionar estos territorios al Kurdistán iraquí.
"Todo el mundo ha sufrido estos años en Irak, pero las minorías especialmente. Los cristianos no tenemos un partido político fuerte que nos defienda y los poderes occidentales, sobre todo, Estados Unidos, se han olvidado de nosotros", cuenta el padre Sabri, de la iglesia St. Joseph de Erbil. En 2003, la comunidad cristiana de Irak (mayormente católicos de rito caldeo, siríaco o árabe) contaba con un millón de personas -el 6 por ciento de la población iraquí-, pero durante estos años se ha reducido a la mitad.
"Cientos de miles de cristianos han huido del país. En el sur de Irak, por ejemplo, el cristianismo ha desaparecido, a pesar de llevar siglos arraigado en esta tierra", añade el sacerdote. Los cristianos que han decidido permanecer en Irak han tenido que refugiarse en el norte kurdo, donde existe mayor seguridad. Es el caso de Meryem, una cristiana que tuvo que abandonar su hogar en Bagdad para instalarse en Ankawa, el barrio cristiano de Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.
"En los últimos años hemos tenido que cerrar centros importantes para el Cristianismo en Basora, Bagdad, Mosul y Kirkuk. Hemos acogido a más de 50.000 familias aquí en el Kurdistán, porque el ambiente es más democrático y seguro", relata Rayan Panlos Atto, pastor de la iglesia de Mar Qardaj, también en Erbil.
Aún así, no todo el mundo está contento y algunas familias reclaman que el KRG se ha quedado con tierras pertenecientes a los cristianos. "Saddam Hussein nos quitó las tierras de las afueras de Erbil, luego los kurdos nos las devolvieron en 1991; los americanos se las quedaron en 2003 y ahora las ha cogido el gobierno kurdo y ha edificado el aeropuerto sin darnos ninguna compensación", se queja una cristiana.
Mientras que en Bagdad los grandes grupos suní, chií y kurdo debaten sobre el reparto de poderes, las minorías se van quedando cada vez más fuera de juego. Los cristianos continúan su éxodo hacia el norte de Irak o fuera del país. En la iglesia de St. Joseph, un hombre vigila aburrido la puerta del templo con sus manos puestas sobre la culata de un kalashnikov.
Atardece sobre Ankawa y la gente procura continuar su vida aparentando normalidad.

02 noviembre 2009

Cortometraje 'La báscula' ganador del Amal Express en el Festival Amal de Santiago

'La báscula', cortometraje de 5 minutos, realizado por los periodistas españoles Daniel Iriarte, Francisco Martínez y Andrés Mourenza, gana el concurso Amal Express, convocado por la Fundación Araguaney durante el Festival de cine euroárabe Amal, que se realiza cada año en Santiago de Compostela. El concurso exige a sus participantes idear, rodar, montar y enviar en 96 horas un cortometraje de un máximo de 5 minutos de duración, basándose en una palabra determinada. En esta primera edición del concurso, la palabra escogida fue 'esperanza' y fue comunicada el 23 de octubre. El cortometraje se puede ver aquí
Extraído de www.mediterraneosur.es
'La báscula' en la prensa:

Crónica desde Diyarbakir: La lengua kurda ha salido del armario (El Periódico, 28/10/09)

Andrés Mourenza
Diyarbakir

“Cîhaneke din jî pêkan e”, es decir “Otro mundo es posible” en lengua kurda, es el lema que recibe a los visitantes del primer Foro Social de Mesopotamia, organizado entre el 26 y el 29 de septiembre por la alcaldía de Diyarbakir y diversos movimientos sociales. En los jardines del Sümerpark se codean hombres vestidos al estilo de los peshmerga kurdos con militantes izquierdistas europeos y latinoamericanos, niños de la calle que piden limosna, feministas turcas y kurdas, simpatizantes de la causa kurda en general (algún que otro gallego, catalán y vasco) y unos pocos representantes de grupos palestinos pues, aunque el foro sea destinado a los pueblos de estos lares, árabes y kurdos no se llevan precisamente bien.
En una ciudad como Diyarbakir, la capital oficiosa de los kurdos de Turquía, donde el sentimiento de sentirse observado por los múltiples cuarteles del ejército y la Gendarmería es constante, la organización de un Foro Social es un acto de rebeldía de un Ayuntamiento dominado por los nacionalistas kurdos y que recibe desde hace años un apoyo mayoritario de la población. Por toda la ciudad cuelgan pancartas en kurdo, en turco y en inglés con palabras del carismático alcalde de Diyarbakir, Osman Baydemir, dando la bienvenida a los participantes.
Durante muchos años, los nacionalistas turcos se esforzaron por demostrar que el kurdo no era sino un dialecto del turco, lo cual es incorrecto pues proviene de la familia persa, o que los kurdos hablaban así de raro por influencia del sonido de sus pisadas en la nieve. Cualquier excusa era buena para mantener la lengua vetada. Pero a partir del levantamiento de su prohibición, en 1991, y sobre todo, tras el fin de la legislación de emergencia en las provincias kurdas en 2002, la situación se relajó y la lengua kurda experimentó un resurgimiento.
El kurdo salió del armario y hoy, en las calles de las provincias surorientales de Turquía, es la lengua más escuchada, aunque sea, en muchas ocasiones, mezclada con términos turcos pues la falta de una enseñanza reglada en este idioma juega en perjuicio de su corrección. En las tiendas de discos, los apartados dedicados a la música en kurdo son ya mayores que los dedicados a ritmos en otras lenguas, y algo parecido ocurre con el cine. En el segundo mayor festival de cine de Turquía, el de Antalya, competirá este mes la película Min Dit, rodada íntegramente en kurdo y que también participa en San Sebastián. Además, filmes que tratan el conflicto desde el punto de vista de los kurdos como Bahoz (La tormenta) o Günesi Gördüm (He visto el sol) han sido éxitos de taquilla durante el último año, no sólo entre los kurdos sino en todo el país y, de hecho, ésta última cinta ha sido elegida para representar a Turquía en los Oscar.
“Lo hemos pasado muy mal, ha habido torturas y no podíamos vivir nuestra cultura. Ahora, los kurdos, en el este, vivimos tranquilos, pero cuando sales fuera te tratan mal. Yo tenía un profesor que era nacionalista turco y siempre me suspendía”, explica un joven de voz suave. Él tuvo que dejar su región natal no por gusto, sino para esconder su homosexualidad. Después de todo, a pesar de estar experimentando un cambio, la región kurda de Turquía sigue siendo un lugar pobre y atrasado, donde el peso de la tradición no hace de la vida un juego fácil.

28 octubre 2009

Cortometraje 'La Báscula'

Podéis ver el cortometraje escrito y dirigido por Daniel Iriarte, Francisco Martínez y un servidor en este enlace . Ahí mismo se puede votar durante el día de hoy ya que participa en la sección del Festival de cortos exprés del Amal Film Festival.

27 octubre 2009

Andy García, nuevo presidente de Georgia

La explicación aquí.

El líder turco-chipriota confía en que el nuevo Gobierno griego ayudará a reunificar la isla (EFE - TeleCinco)

Dogan Tiliç
El líder turco-chipriota, Mehmet Ali Talat, aseguró en una entrevista a Efe que la elección del socialista Giorgos Papandreu como nuevo primer ministro griego ayudará a la reunificación de la isla mediterránea.

"La elección de Papandreu es una ventaja... Cuando pienso lo que puede hacer, me vuelvo más optimista. Papandreu es un líder importante. Es influyente en la política interna greco-chipriota. Él también declaró que se ocuparía de Chipre", dijo el dirigente turco-chipriota. Talat recalcó que con Barack Obama como presidente de Estados Unidos, Papandreu y Recep Tayyip Erdogan como jefes de Gobierno de Grecia y Turquía; así como el grecochirpiota Demetris Christofias y él como líderes de las comunidades de la isla, todos los políticos implicados están a favor de una solución, algo que no había sucedido hasta ahora.

Talat y Christofias comenzaron en septiembre de 2008 las conversaciones directas para una futura reunificación de la isla, y que el mes pasado entraron en su segunda fase con la discusión de distintos borradores sobre aspectos prácticos como gobernabilidad y división del poder. "En esos documentos hemos dejado escrito lo que hemos acordado y lo que no. Lo que hemos acordado son muchas más cosas, pero en lo que no estamos de acuerdo es más importante", dijo Talat sobre la marcha de las conversaciones. SEGUIR LEYENDO

19 octubre 2009

En busca de la paz kurda (Panorámica sobre el conflicto kurdo)

A continuación podéis leer el artículo publicado ayer en el Cuaderno del Domingo de El Periódico de Catalunya. Incluyo también los enlaces a la serie de artículos que he ido publicando en las últimas semanas tras un viaje de 10 días por el sudeste kurdo de Turquía.
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En busca de la paz kurda (Cuaderno del Domingo - El Periódico)
Andrés Mourenza
Diyarbakir
Lice, un municipio kurdo de unos 10.000 habitantes en el sudeste de Turquía, está prácticamente tomado por el ejército turco. Una tanqueta con ametralladoras vigila la entrada al recinto de las viviendas militares, rodeado completamente de sacos terreros; la siguiente manzana es el cuartel de la Gendarmería, igualmente fortificado, y por todo el pueblo hay barracones e instalaciones militares. Incluso la escuela está cercada con alambre de espino. Los hombres del pueblo beben té con gesto circunspecto en uno de los pocos cafés abiertos del lugar y miran con extrañeza a los escasos forasteros que se acercan: “No, aquí no hay ni hoteles ni pensiones, es mejor que sigáis vuestro camino”.
La elevada presencia militar en Lice se explica porque se trata de un punto estratégico en el paso entre la ciudad de Diyarbakir, la capital oficiosa de los kurdos de Turquía, y las montañas de Genç y Bingöl, donde se refugian militantes del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), en guerra contra el Estado turco desde 1984. Veinticinco años de conflicto que ya se han cobrado más de 40.000 vidas. Una de las últimas fue la de Ceylan, una niña de 15 años, que el pasado 28 de octubre, salió de su aldea, situada entre Genç y Lice, y llevó a pastar un cordero al bosque. Poco después, los aldeanos oyeron una fuerte explosión y corrieron al lugar. Encontraron a Ceylan destrozada por un proyectil de mortero lanzado -según ellos- durante unas maniobras del ejército.
Desde la captura en 1999 del líder histórico del PKK, Abdullah Öcalan, ha disminuido la intensidad del conflicto armado entre las fuerzas de seguridad turcas y la guerrilla kurda. Aún así el goteo de muertes de soldados, militantes del PKK y ciudadanos de a pie continúa como una herida abierta. De ahí que el gobierno de Recep Tayyip Erdogan haya decidido poner en marcha la llamada “iniciativa kurda” o “democrática” y comenzar consultas con partidos políticos, sindicatos y asociaciones de derechos humanos para terminar el conflicto de una vez por todas. “Tenemos una oportunidad histórica, no podemos dejarla pasar”, dijo el presidente turco, Abdullah Gül, en mayo.
“La gente tiene esperanza”, explica Deniz, un joven de Van, ciudad cercana a la frontera de Irán. Sin embargo, todavía son muchos los kurdos que no confían en las buenas palabras del gobierno, especialmente aquellos que son miembros o simpatizan con el Partido de la Sociedad Democrática (DTP), una formación nacionalista kurda que, desde 2007, tiene un grupo propio en el parlamento de Ankara por primera vez en la historia de Turquía. “El pueblo kurdo tiene cierta desconfianza en esta nueva iniciativa, porque han sido muchos los gobiernos que han anunciado medidas para solucionar el conflicto, pero luego no han cumplido su promesa”, explica el alcalde de Karliova (Bingöl), Ferit Çelik, al que el resto de fuerzas políticas boicotean por ser del DTP. “Desde el Estado se ha intentado demonizar al PKK pero sin el PKK no habríamos conseguido nuestros derechos. Por mucho que lo nieguen, el PKK es el representante de los kurdos y debe ser el interlocutor en este proceso”.
Öcalan, encarcelado de por vida en la isla-prisión de Imrali, anunció que en agosto publicaría una hoja de ruta para conseguir que el PKK renunciase a la lucha armada a cambio de mayor autonomía para la región kurda, pero el gobierno rechaza de plano mantener cualquier negociación con un grupo que, igual que la UE y EEUU, considera terrorista.
Algo a lo que también se oponen los kurdos que no comulgan con el DTP, por ejemplo aquellos que participan en la Guardia Rural, un cuerpo de 80.000 paramilitares kurdos leales al gobierno de Ankara que el ejército utiliza en sus operaciones contra el PKK. “Si su objetivo es defender los derechos de los kurdos, ¿por qué matan a kurdos?”, se pregunta Ziya Yener, un guardia rural retirado. Y no le falta razón: la mayoría de las víctimas del PKK son los propios kurdos. Sobre todo durante la década de los 1990, cuando la organización armada juró arrasar todas las aldeas que colaborasen con el gobierno central por “fascistas”.
Uno de los obstáculos más graves para la solución del conflicto es la estructura feudal que impera en la región. En la carretera que comunica Bingöl y el pueblo de Karliova, los verdes prados de las montañas comienzan a amarillear con la llegada del otoño. Unos pastores nómadas del clan Berita descienden de las cimas, donde han pasado el verano con su ganado, e instalan las yurtas -grandes tiendas de campaña- en el valle bajo la atenta mirada del anciano Abdülselam. Aquí, las asambleas de ancianos son quienes dirigen la vida familiar, dan el visto bueno a los matrimonios y hasta deciden sobre la vida o la muerte de los miembros del clan que han cometido una falta, denuncia una feminista de Van.
Abandonada a su suerte durante muchos años y olvidada por las inversiones del Estado, la región permanece inmersa en el conservadurismo y el atraso. “El PKK se queja de que el estado no invierte en la educación pero los kurdos, por una parte, y por otra quema las escuelas, destroza los transportes públicos y mata a profesores.”, denuncia Ziya Sözen, presidente de la asociación de víctimas del terrorismo de Bingöl. Y el problema es que tanto el gobierno de Ankara, como los partidos políticos -incluido el DTP, a pesar de definirse como progresista- sacan provecho de esta situación enfrentando a los clanes pro-PKK con aquellos contrarios o comprando los votos de familias enteras.
Lo cierto es que en los últimos meses se ha instalado un diálogo abierto en torno a la resolución del conflicto gracias a la apertura de TRT6 (un canal de la televisión pública en kurdo), al comienzo de la restitución de los antiguos nombres kurdos a los pueblos del sudeste, a la promesa de abrir la universidad a la enseñanza del kurdo y a la tregua decretada por el PKK, aunque no reconocida por Ankara. Pero todavía queda mucho por hacer. “La gente tiene esperanza en la iniciativa y cree en ella, pero al final el resto de partidos de la oposición (nacionalista turca) no permitirá al gobierno que resuelva el conflicto porque hay mucha gente viviendo de él, también entre los kurdos”, se queja Haci, camarero en un restaurante de carretera: “En el oeste de Turquía ganan 20 euros al día; aquí yo trabajo 12 horas, sin fiestas ni domingos, y cobro 10. Esa es la diferencia”.
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Morir por unos pantalones vaqueros: el drama de los trabajadores afectados por silicosis en Turquía por blanquear pantalones con la técnica del sandblasting. (TASLIÇAY)
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Niños terroristas: la historia de los menores encarcelados por tirar piedras a la policía, corear eslóganes, ondear banderas o hacer el signo de la victoria. Se enfrentan a penas de hasta 30 años de cárcel ya que, en lugar de juzgarlos en tribunales de menores se les aplica la ley antiterrorista. La ONU se ha quejado a Turquía por este tema (DIYARBAKIR)
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Y aquí podéis leer un artículo sobre el mismo tema publicado en 2005 por el periódico Diagonal.

18 octubre 2009

Morir por unos pantalones vaqueros: el drama de la silicosis en Turquía (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
TASLIÇAY (BINGÖL)

Said camina despacio, a cada paso su respiración suena como un acordeón roto. Sufre silicosis, una enfermedad respiratoria irreversible y en muchos casos mortal. Con gran esfuerzo, escala el murete de piedra y pasa al prado donde se han congregado los hombres de la aldea: casi todos están enfermos.

Tasliçay es un minúsculo pueblo del sureste kurdo de Turquía, apenas un puñado de casas y una pequeña escuela pintada de color rosa. A finales de los 90, forzados por la pobreza, los hombres de Tasliçay comenzaron a emigrar a Estambul para buscarse la vida. Un empresario ofreció a Said y a los suyos trabajo en un sector que despuntaba: el blanqueado de pantalones vaqueros.

Polvo en los pulmones

Actualmente no hay tienda de ropa que se precie sin sus vaqueros desgastados. Pero para adquirir ese aspecto son sometidos a un proceso llamado sandblasting: el tejido es tratado con un chorro de arena a presión que deja esas marcas blancas tan de moda. El problema es que este trabajo se realiza en pequeños talleres sin ventilación y a los obreros no se les ofrece ninguna protección. «Trabajábamos 12 horas al día, seis días a la semana. Ninguno teníamos contrato ni seguro médico», explican.

La arena llenaba los talleres y el polvo de sílice se instaló en los pulmones de los vecinos de Tasliçay que fueron a trabajar a Estambul. «La silicosis se manifiesta normalmente al cabo de 15 o 20 años de haber estado expuesto al sílice. Pero en casos de mucha exposición como estos, se producen fibrosis pulmonares en tres meses», explica el doctor Zeki Kiliçaslan, del Hospital Universitario de Estambul, que ha tratado a muchos de los enfermos.

«Un compañero enfermó y, al principio, los médicos no sabían que era silicosis y le trataron de tuberculosis. Se fue del trabajo y al final murió», relata Said. Era la primera vez que en empleados del sector textil se detectaba la enfermedad, más común entre mineros y obreros metalúrgicos. El resto de los trabajadores, asustados, dejaron sus empleos y regresaron a su tierra natal en torno al 2004. No tardaron en comenzar a sentir los síntomas de la silicosis.

Mahmut, como otros muchos jóvenes lugareños, ha quedado incapacitado: «Intento levantar un peso y no puedo. Entonces me deprimo. Voy a pedir trabajo y en cuanto conocen mi estado de salud me cierran la puerta». «Salimos por la mañana de casa, venimos a la plaza y volvemos a casa. Ese es todo nuestro trabajo y solo tenemos fuerza para eso», explica Said. En Tasliçay, dos de los trabajadores afectados por silicosis han muerto en los últimos años y otros dos aguardan la muerte postrados en sus camas. «¿Cómo es posible que con 25 años necesites una bombona de oxígeno para respirar?», clama Mahmut.

Otro problema es que, debido a que su trabajo se hacía sin contratos ni papeles de por medio (el 50% de la economía en Turquía es sumergida), muy pocos logran demostrar que se trata de una enfermedad laboral y recibir una pensión de invalidez. «Yo tengo a 11 personas a mi cargo y un informe médico que dice que sufro una minusvalía del 80%. Recibo una ayuda de 230 euros cada tres meses. ¿Cómo puedo vivir con eso?», se queja Said.

Cadena de subcontratas

Para más inri, aquellos que se han atrevido a denunciar a sus antiguos patrones no han conseguido nada. «El dueño de la fábrica cambió el registro de la propiedad y su nombre ya no aparece en ningún papel. Así que la sentencia fue contra nosotros por calumnias. Tenemos que pagarle 275 euros y las costas del juicio y no tenemos dinero. Ellos tienen mejores abogados y pueden hacer trampas», se lamenta Mahmut.

En toda Turquía hay unos 3.500 obreros de los talleres de sandblasting aquejados de silicosis, calculan sindicatos y médicos. Cuando la cifra oficial de muertes alcanzó las 40, a principios de este año, el Gobierno se decidió a prohibir el uso de esta técnica de blanqueado, por lo que la mayoría de las fábricas se han trasladado a Irak, Siria, Egipto y Bangladés. «Hay que entender que estos hechos no se producen solo por las malas condiciones laborales de Turquía, sino que se trata de algo ligado a la economía global –opina Kiliçaslan–. Todas las grandes marcas de moda han usado este sistema, aunque lo hacen subcontratando a una empresa, que a su vez subcontrata a otra y esta a pequeños talleres, por lo que es muy difícil pillarlas».

15 octubre 2009

Turquía y Armenia escenifican la reconciliación con un partido de fútbol (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL

Turquía y Armenia disputaron ayer un partido de fútbol previo del Mundial 2010 donde el juego quedó en un segundo plano. Lo más importante sucedió en las gradas y en el palco, donde los presidentes armenio, Serj Sarkisian, y turco, Abdulá Gül, seguían los movimientos de la pelota juntos. Era el símbolo de las nuevas relaciones entre ambos países, cuya primera piedra puso el propio Gül el pasado año al visitar Ereván, la capital armenia, con ocasión del partido de ida entre las selecciones armenia y turca. «No estamos escribiendo la historia, la estamos haciendo», afirmó ayer Gül al anunciarque en el plazo de un año se darán «pasos importantes».

La de ayer fue la primera visita de un presidente de Armenia a Turquía con el objetivo de tratar directamente asuntos bilaterales –hubo otras antes, pero para asistir a reuniones de organismos internacionales–y, sobre todo, fue el primer acto conjunto tras la firma, el pasado sábado en Zúrich, de los protocolos destinados a normalizar las relaciones diplomáticas entre dos países enfrentados desde hace casi un siglo.

La oposición nacionalista turca continúa criticando el deshielo entre Turquía y Armenia, así como Azerbaiyán, aliado de Ankara y enfrentado con el Gobierno de Ereván. Ayer el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, recibió a una delegación de diputados azerís que viajaron a Ankara para protestar contra el acuerdo turco-armenio.

Para evitar incidentes, las autoridades turcas reservaron la mitad de las 18.000 plazas del estadio Atatürk de Bursa a sus propios invitados, y se prohibió introducir pancartas o cualquier bandera que no fuese la de los equipos en juego. Solo unos pocos miles de entradas fueron puestas a la venta en Turquía con el fin de impedir que la peña Texas, formada por seguidores nacionalistas del Bursaspor, el equipo local, copase las gradas.

«COMO TERRORISTAS» / Desde la mañana, numerosos aficionados se congregaron ante el estadio para exigir que se pusiesen a la venta más entradas. «Nos tratan como si fuésemos terroristas y lo único que queremos es ver a la selección», se quejó Can Menekse, nacido en Bursa.

A medida que se acercaba la hora del partido, grupos de jóvenes con banderas de Azerbaiyán se acercaron a los alrededores del estadio en medio de un ambiente tenso por la amplia presencia policial. Para los nacionalistas, Turquía y Azerbaiyán son «dos estados y una sola nación», por lo que el acuerdo con Armenia supone una traición a los hermanos azerís. «Creemos que Turquía está actuando de forma equivocada al establecer relaciones con Armenia sin que se haya resuelto la invasión de Alto Karabaj, por eso protestamos», explicó a este diario Polat, un estudiante azerí en Bursa.

Sin embargo, no todo fueron gestos negativos. Antes del partido se liberaron varias decenas de palomas blancas, símbolo de la paz, y los miembros de Sivil Gençler, una asociación juvenil que promueve la democracia en Turquía, hizo un recordatorio del periodista turco de etnia armenia Hrant Dink, asesinado en 2007 por una banda ultranacionalista. Las principales patronales de Turquía y Armenia se reunieron también ayer y acordaron «impulsar las relaciones económicas» entre los dos países, que aún son escasas debido al cierre de fronteras.

EL PÚBLICO PREFIERE LOS SILBIDOS QUE CANTAR UNA CANCIÓN DE AMOR

Existe una triste canción de amor llamada Sari Gelin –La novia rubia– común a la tradición popular de turcos, armenios y azerís. Era la melodía preferida del periodista de etnia armenia Hrant Dink, asesinado en 2007 en Estambul. El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, pidió que se convirtiera en el símbolo del partido de ayer. «No importa quien la inventase, lo que importa es que al escucharla a todos nos conmueve», dijo Erdogan. Los deseos de Erdogan no fueron colmados. El ambiente en el partido fue tenso y los seguido prefirieron silbar al equipo armenio y cantar «Turquía, Turquía».

14 octubre 2009

La bandera de Azerbaiyán crea polémica antes del partido Turquía-Armenia

La bandera de Azerbaiyán se ha convertido en el centro de una polémica un día antes del partido de fútbol que disputarán las selecciones de Turquía y Armenia.

La delegación del gobierno de Bursa, ciudad del noroeste de Turquía donde se disputará el encuentro, había prohibido que los seguidores llevasen al estadio otra bandera que no fuese la de los dos equipos en juego. La medida se tomó después de los incidentes protagonizados por la peña Texas, seguidores ultranacionalistas del Bursaspor, en el partido que su equipo disputó frente a un equipo de Diyarbakir, una ciudad poblada mayoritariamente por kurdos. CONTINUAR LEYENDO

Rusia debería entrar en la UE para darle peso político (EFE-adn)

Rusia debería entrar en un futuro en la Unión Europea (UE) para que ésta pueda ganar peso político y alcanzar la autosuficiencia energética, declaró el ex presidente búlgaro Zhelyu Zhelev.

Zhelev, primer presidente de Bulgaria elegido democráticamente tras la caída del gobierno comunista, hizo estas declaraciones en una entrevista con Efe en Estambul, en el marco de la inauguración de una reunión del Club de Política de los Balcanes (BCP), que él mismo preside. "No se trata de una utopía, es una idea que ya fue propuesta por el general Charles De Gaulle y retomada por (el ex presidente soviético) Mijaí Gorbachov. Si la UE quiere desarrollarse y tener peso político, tiene que ampliarse hacia Rusia", afirmó Zhelev. "Actualmente la UE es un gigante económico, pero un enano político y hay que trabajar para reducir esa disfunción", añadió.

Además, si Rusia fuese parte del club comunitario, éste tendría sus propios recursos energéticos, explicó el ex presidente búlgaro, cuyo país es miembro de la UE desde 2007 y que participa tanto en el gasoducto paneuropeo Nabucco como en su competidor ruso South Stream.

El BPC, fundado por Zhelev junto a otros prominentes políticos de la región con el objetivo de promover la adhesión de todos los países balcánicos a la UE y la OTAN, celebra este fin de semana su 12 encuentro en Estambul para mostrar su apoyo a la candidatura europea de Turquía. Según Zhelev, los obstáculos y reticencias a la entrada de Turquía en la UE reflejan "un pensamiento obsoleto y retrógrado" ya que tanto ése país, como Ucrania y Rusia cuando cumplan los requisitos de adhesión, pueden ser "muy importantes", para el club europeo.

Sobre la congelación de los fondos europeos a Bulgaria por parte de la Comisión Europea debido a la corrupción rampante, Zhelev cree que ha sido una medida "positiva" y "que apoya la mayoría de los búlgaros", ya que "fortalece a aquellos que luchan contra la corrupción y el crimen organizado en Bulgaria".

FOTO: Visita de Zhelev a los cuarteles generales de la OTAN en Bruselas en 1991

El contencioso de Alto Karabaj frena el deshielo turco-armenio (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL

El acuerdo alcanzado por Turquía y Armenia este fin de semana para establecer relaciones diplomáticas tras un siglo de tensión chocaron ayer con duras críticas por parte de los nacionalistas de los respectivos países y las protestas de Azerbaiyán, aliado de Ankara pero enfrentado a Ereván a causa de la invasión armenia de Alto Karabaj y las provincias azerís circundantes.

«La normalización de las relaciones de Turquía con Armenia mientras continúe la ocupación armenia va contra los intereses nacionales de Azerbaiyán y puede dañar nuestras relaciones con Turquía», amenazó el Ministerio de Exteriores azerí en un comunicado. «Se trata de un paso importante», defendió por su lado el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y añadió que la firma de los protocolos puede abrir la puerta a una amplia cooperación entre las empresas de ambos países.

APERTURA DE FRONTERA / De hecho, a los gobiernos de Armenia y Turquía les han llovido las felicitaciones internacionales, incluida la del Gobierno español. Sin embargo, Erdogan avisó de que si Bakú y Ereván no solucionan sus diferencias, la apertura de la frontera turco-armenia será improbable».

El ministro de Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, ya avisó de que la aprobación de los protocolos en el Parlamento turco será difícil si no se avanza en la solución del conflicto de Alto Karabaj. Davutoglu recordó que podría repetirse la situación del 2003, cuando el Gobierno de Erdogan hizo votar al Parlamento turco un permiso para que las tropas estadounidenses usasen suelo turco en su invasión de Irak. Entonces, los diputados islamistas moderados votaron en contra de lo indicado por su líder, haciendo fracasar la propuesta.

En Armenia las cosas no están mejor y la oposición al presidente, Serj Sarkisian, ha criticado el acuerdo con Turquía, lo que ha obligado al mandatario a publicar una carta en la que afirma que establecer «relaciones con Turquía no significa cuestionar el genocidio armenio», que Ankara niega haber cometido.

RECHAZO AL PROTOCOLO / Los armenios de Alto Karabaj han asegurado que no reconocen los protocolos firmados por el Gobierno de Sarkisian con Turquía y que de ningún modo abandonarán la zona.

«(En estos años), ni el mundo ha cambiado, ni tampoco lo ha hecho el turco», dice una armenia de Nagorno-Karabaj en una carta publicada en el diario armenio Hetq: «La paz y el renacimiento de Armenia sólo serán posibles si las puertas de nuestro país son fuertemente defendidas por el poder de nuestros hombres, en el nombre de la vida y del honor. Ni una pulgada de nuestra tierra debe ser entregada al enemigo».

11 octubre 2009

Niños «terroristas» (El Periódico)

ANDRÉS MOURENZA
DIYARBAKIR

«Ahora comienza la escuela y yo estoy aquí dentro. Me gustaba mucho mi escuela y me la han arrebatado. Ni siquiera sé cuántos años de condena piden para mí». Es el extracto de una carta enviada por Y.S., un niño kurdo encerrado en la prisión de Mardin, en el sureste de Turquía, en espera de juicio por, supuestamente, lanzar piedras a la policía durante una manifestación ilegal.

No es un caso único. Según denuncia el Colegio de Abogados de Diyarbakir, unos 300 menores de edad –la mayoría de 15 y 16 años, aunque los hay más pequeños– permanecen encarcelados bajo la acusación de actuar en nombre del grupo armado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado una organización terrorista por Turquía, EEUU y la Unión Europea. Pero sus crímenes pueden haber sido, simplemente, hacer el signo de la victoria, corear un eslógan prohibido, ondear una bandera kurda o tirar una piedra. En los últimos cuatro años se han abierto entre 2.000 y 3.000 juicios a menores kurdos por hechos parecidos.

«¿Dónde está su hijo?»

El 3 de marzo del 2008, los nacionalistas kurdos organizaron en la ciudad de Batman un mítin de protesta para oponerse a la operación militar turca contra las bases del PKK en el norte de Irak. Ahmet y su hijo de 15 años participaron en ella, igual que hicieron otras 20.000 personas. Unos días después, el chico, como cada mañana, fue al restaurante en el que trabajaba. Al anochecer sonó el teléfono y al otro lado, una voz desconocida para Ahmet preguntó: «¿Dónde está su hijo?». «¿Dónde va a estar? En el trabajo», respondió el padre. «No. Lo tenemos nosotros, está en la Comisaría de Lucha Antiterrorista», le informó el funcionario de policía. «Me dijeron que en el mitin mi hijo había tirado cócteles molotov, que había hecho el signo de la victoria, que había coreado eslóganes y un montón de cosas más», explica Ahmet, lleno de dolor y rabia, mientras espera a que su hijo sea trasladado de la cárcel de Diyarbakir a la sala del tribunal donde tiene lugar el juicio.

«Estos niños están siendo juzgados en tribunales para mayores de edad y no en tribunales de menores», critica el abogado Eyüp Sahin. En el 2006, la ley antiterrorista fue enmendada para permitir que se juzgara como adultos a jóvenes de entre 15 y 18 años, según el Gobierno, para intentar alejar a los chicos de los ambientes cercanos al PKK y de la utilización que hacen de ellos los nacionalistas kurdos. «Esta situación viola la Constitución y todos los tratados internacionales de protección de la infancia firmados por Turquía», afirma Sahin. El abogado denuncia, además, que en el 60% de los casos no hay «ni una sola prueba contra los niños», sino que se utilizan sospechosas declaraciones de policías o militares.

«En ningún lugar del mundo es un crimen hacer la señal de la victoria, excepto en Turquía. Es solo porque se trata de un niño kurdo, por eso es un crimen», se lamenta Mohammed, otro padre cuyo hijo se enfrenta a una petición de entre 20 y 30 años de prisión. Esto se debe, según los juristas, a que por un solo hecho se le inculpan violaciones de la ley antiterrorista, de dos artículos del código penal sobre organizaciones criminales y de la ley de manifestaciones.

Daños psicológicos

Al no existir en el sureste de Turquía cárceles especializadas, los menores son retenidos en prisiones para adultos, aunque en bloques separados, y las organizaciones de derechos humanos denuncian que las condiciones son lamentables y que los chicos son objeto de torturas físicas y psicológicas. «A mi hijo le dolía un diente, pidió ver al médico y cuando este le recibió le dijo ‘eres un sucio terrorista’», relata el padre de F.G. Varias organizaciones de Diyarbakir se han unido para protestar contra estos procesos judiciales y alertar del peligro de estos encarcelamientos preventivos aunque luego los chavales sean absueltos porque, según el vicepresidente del colegio de abogados, Eshat Aktas, les causarán «graves daños psicológicos de por vida».

Tras una crítica formulada por la ONU, el Gobierno turco prometió hace pocas semanas que revisaría estas leyes. Mientras, el dolor continúa en cientos de hogares kurdos como el de Ahmet. «Cada noche mi mujer llora por su hijo y, al verla, el resto de los hijos lloran con ella. Yo le digo: ‘Calla, calla, mujer’, pues si no también yo me deprimo. Y ella me grita: ‘¡Haz algo, haz algo, sal de casa y trae al niño!’. ¿Cómo voy a traerlo? El niño que Dios me dio me lo ha quitado el Estado».

Derribar los muros, los prejuicios (una de anuncios)

No es que simpatice yo con el diario 'Zaman', de hecho me parece tan extremadamente pro-gubernamental que sólo lo leo cuando es completamente necesario (otra cosa es su versión inglesa 'Today's Zaman' que al estar dirigida a los extranjeros es más abierta de miras). Pero este anuncio me parece memorable y una muestra perfecta de la actual Turquía.
El lema es: ¿No ha llegado la hora de derribar los muros invisibles, nuestros prejuicios? Y de propina éste otro. Tampoco me cae especialmente bien la compañía de telefonía móvil Turkcell, pero además de bonito, este anuncio es un reflejo de todos esos colores que conviven en Turquía y cuya variedad es cada vez más visible y libre.

Turquía y Armenia ponen fin a un siglo de odio y sellan la paz (El Periódico )

  1. Los dos estados firman protocolos para abrir la frontera y establecer relaciones
  2. Nacionalistas radicales de ambos países protestan en la calle contra el pacto
ANDRÉS MOURENZA
ESTAMBUL
Por primera vez en la historia, Turquía y Armenia aprobaron ayer normalizar sus relaciones diplomáticas. El ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, apenas pudo pegar ojo la noche anterior: «Es un día histórico», comentó a la prensa poco antes de partir hacia Zurich (Suiza) donde el político turco y su homólogo armenio, Edvard Nalbandian, firmaron una serie de protocolos que prevén el establecimiento de relaciones, la apertura de la frontera común y el establecimiento de una comisión de expertos que estudie el llamado «genocidio armenio».
Aunque Turquía fue uno de los primeros estados en reconocer la independencia armenia tras la caída de la URSS en 1991, nunca establecieron relaciones diplomáticas plenas debido a la invasión por parte de Armenia de Nagorno-Karabaj y otras siete provincias pertenecientes a Azerbaiyán, aliado de Ankara.

DESTACADOS POLÍTICOS / La presencia en Suiza de destacados políticos internacionales --la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, y el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Javier Solana, entre otros-- indica la importancia que otorgan los grandes poderes a la pacificación de esta zona del Cáucaso Sur, imprescindible para el tránsito energético desde Asia Central a Occidente.
En los últimos años se han producido acontecimientos claves en la región, como el acercamiento a Rusia de Turquía y Azerbaiyán --aliados de EEUU-- o la guerra ruso-georgiana del 2008, que minó la credibilidad de Tbilisi como socio de Bruselas y Washington. Así se ha impulsado el acercamiento de Turquía y Armenia, tradicionalmente fiel a Moscú.
El primer gesto de distensión se produjo el pasado año gracias a la llamada «diplomacia del fútbol» ya que el presidente turco, Abdulá Gül, visitó Armenia por primera vez con ocasión del partido entre las selecciones de Turquía y Armenia. Ahora se espera que su homólogo armenio, Serj Sarkisian, viaje el miércoles a Turquía para el partido de vuelta.

RATIFICAR LOS ACUERDOS / A pesar del importante paso dado ayer, el camino aún no está libre de obstáculos, ya que ahora los parlamentos de los respectivos países deben ratificar los acuerdos. Además, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha dejado claro que no se abrirá la frontera con el país caucásico hasta que Armenia solucione sus problemas con Azerbaiyán.
El viernes, armenios y azerís se reunieron en la ciudad de Chisinau (Moldavia) para intentar avanzar en la solución del conflicto, pero la reunión no produjo demasiados resultados. Ankara exige a Ereván que, como signo de buena voluntad, retire sus tropas al menos de las siete provincias azeríes que rodean Nagorno-Karabaj y que también fueron ocupadas por los armenios.
Además, tanto en Turquía como en Armenia existe una fuerte oposición nacionalista que critica los acuerdos. El viernes, 10.000 personas se manifestaron en la capital armenia con pancartas en las que se leían ninguna concesión a los turcos y no se puede negociar el genocidio y en las visitas de Sarkisian a diversos países donde habita la diáspora armenia se le recibió con protestas y gritos de «traidor». Por eso la presencia del cantante franco-armenio Charles Aznavour en la ceremonia de la ciudad suiza fue interpretada como un mensaje para que el resto de la diáspora dé su brazo a torcer y acepte el acuerdo con Turquía.

La muestra más palpable de los roces entre los dos países, tuvo lugar poco antes de la firma del acuerdo, que se retrasó tres horas a causa de las reticencias de ambas delegaciones respecto al redactado de los acuerdos y que sólo pudieron ser superadas gracias a la presión de Hillary Clinton.

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